Peñaflor
La localidad donde conocí el amor y tuvo lugar mi casamiento.
Peñaflor se sitúa entre el Valle del Guadalquivir y Sierra Morena, un lugar ideal para el senderismo, rutas ecuestres y cicloturismo.
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Peñaflor y Blas Infante
En el tranquilo pueblo de Peñaflor encontré un lugar de descanso y trabajo después de haber recorrido varias localidades en mi carrera como notario.
Fue en esta encantadora localidad donde mi vida tomó un rumbo especial al conocer a Angustias García Parias. Nos casamos el 19 de febrero de 1919 en la capilla de su casa familiar, una ceremonia que marcaría el comienzo de una nueva etapa en mi vida.
Angustias provenía de una de las familias adineradas de Peñaflor, y su apoyo y amor fueron invaluables en esos años.
En Peñaflor trabajé como notario, y fue allí donde también me inicié en la política.
En 1919, participé en las elecciones a Cortes por el distrito de Gaucín y por el distrito de Sevilla en la candidatura de la Democracia Andaluza.
Peñaflor me brindó la oportunidad de reflexionar y fortalecer mis ideales.
Finalmente, nuestra estancia en Peñaflor llegó a su fin cuando decidimos mudarnos a Isla Cristina.
Sin embargo, Peñaflor siempre ocupará un lugar especial en mi corazón, no solo por haber sido el escenario de mi matrimonio y mis primeros pasos en la política, sino también por los recuerdos y el amor que allí florecieron.
La historia de Peñaflor también tiene sus ironías. En la misma pared de la calle Juan Carlos I, número 30, donde se encuentra una placa en mi honor, hay otra placa que recuerda a Pedro Parias, tío de Angustias. Él fue posterior Gobernador Civil de Sevilla y responsable directo de mi fusilamiento extrajudicial. Una paradoja que resalta las complejidades de nuestra historia.
Oficina de turismo de Peñaflor
📍Plaza de España, 1 (Casa de la Cultura), 41470 Peñaflor, Sevilla
📞 667 712 728
🌐 penaflor.es/oficina-de-turismo/
📧 turismopenaflor@dipusevilla.es
Peñaflor es un lugar privilegiado en la margen derecha del río Guadalquivir, en el extremo oriental de la provincia de Sevilla. Está rodeado por los pueblos de Lora del Río y Palma del Río, formando parte de la comarca de la Vega Alta del Guadalquivir. A sólo 75 km de Sevilla y 56 km de Córdoba, ofrece una excelente conectividad por tren y carretera.

Este municipio debe su esplendor a la época romana, cuando bajo el nombre de Celti, acuñó moneda propia. En Peñaflor se han encontrado numerosos restos de esa época, incluyendo termas, acueductos, un muelle sobre el Guadalquivir, un alfar, un panteón familiar y otros elementos incrustados en los edificios del casco urbano.
Sin embargo, lo más curioso son las casas cueva, que sirvieron como viviendas hasta el siglo XIX, ubicadas en lo que fue la necrópolis romana.

El rico patrimonio histórico de Peñaflor se destaca con la iglesia de San Pedro Apóstol, conocida como la catedral de La Vega.
Las calles de Peñaflor, repletas de casas típicas andaluzas y balcones de forja, invitan a perderse y descubrir la leyenda de la blanca flor y la historia de los Santos Mártires, de donde proviene el nombre del pueblo.

Su flora es predominantemente mediterránea, con un gran número de especies vegetales como encinas, alcornoques, acebuches, coscojas y monte bajo.
Entre estas plantas, también se pueden encontrar espárragos trigueros, una deliciosa variedad de espárragos trigueros que es muy apreciada en la zona, hasta el punto de ser su seña de identidad gastronómica.
Además, Peñaflor cuenta con una gran variedad de fauna local, con especies como conejos, liebres, perdices y jabalíes.
Tras los pasos de Blas Infante
Archidona
En el interior de la provincia de Málaga, estudié Bachillerato, conocí la realidad de los jornaleros andaluces y escuché la música que luego trasladé al himno de nuestra Andalucía. Aquí se forjaron mis ideales.
Cantillana
Aquí viví 13 intensos años, donde me dio tiempo a abrir mi notaría y escribir el himno de Andalucía. En este bello pueblo de Sevilla conocí a buenos amigos que me abrieron los ojos sobre el problema del campo.
Casares
Aquí nací, en Casares, pueblo blanco de entornos agrestes y naturaleza plena de montaña y mar. Todavía me veo como cualquier niño, agarrado de la mano de mi abuelo, paseando por sus calles empinadas.
Castro del Río
Con este pueblo tengo un vínculo ideológico más que físico. Proclamado como la «Capital del sindicalismo cordobés», Castro del Río influyó y afianzó aún más mi compromiso con el problema agrario.
Coria del Río
A orillas del Guadalquivir, en Sevilla, es el último lugar donde habité. Pueblo de gran belleza, Coria del Río ha conservado un rico patrimonio gracias al cuidado y cariño de sus gentes.
Isla Cristina
En los límites de la provincia de Huelva, aquí pasé una estancia llena de vida, sal y luz. Alegre y vital, ciudad atlántica donde encontrar la paz de la naturaleza.
La Puebla del Río
Pueblo vecino y muy cercano a mi propia casa, donde ofrecía ayuda y asesoramiento a los jornaleros de la zona. La puerta de uno de los parajes naturales más importantes del planeta: Doñana.
Manilva
Aquí pasé veranos inolvidables, es un enclave ideal donde disfrutar de su sendero litoral y del paisaje de viñedos que miran hacia el Estrecho de Gibraltar.
