Manilva
Aquí pasé veranos inolvidables. Manilva es, tal vez, mi mejor momento espiritual.
Un enclave ideal donde disfrutar de su sendero litoral y del paisaje de viñedos que miran hacia el Estrecho de Gibraltar.
Descubre Manilva

Manilva y Blas Infante
En 1924, emprendí un viaje a Marruecos que dejó una huella profunda en mi comprensión de la cultura andaluza. Este viaje me proporcionó años de paz y felicidad familiar, culminando en un verano inolvidable en 1925 en Manilva. Allí, en la encantadora Villa Matilde, disfruté de momentos de dicha junto a mi familia. Esta casa, propiedad de mi hermano Ignacio y su esposa Matilde, contaba con un hermoso jardín y un palmeral que se convirtió en el escenario de nuestras tertulias y reflexiones.
Villa Matilde, con sus puertas y ventanas en arcos de herradura, azulejos y alicatados, parecía diseñada por mí mismo. Su pérgola y balaustrada, junto con la frescura y exuberancia del jardín, recreaban un lugar idílico que apuntaba a mi proyecto futuro en Coria del Río: Dar al-Farah, la Casa de la Alegría. En este entorno, ya se vislumbraba el universo cultural andaluz que deseaba proyectar, un legado y una identidad de un pueblo multicultural.
Durante esos días de plenitud espiritual, paseé por las playas de Sabinillas junto a mi querida madre. En los días de Poniente, contemplaba el Estrecho, Gibraltar y la costa de África, recordando mis recientes viajes. Fue en estos paseos donde discutía sobre mi concepto de Andalucía y mi andalucismo, reforzando mis convicciones y sueños por los que luché toda mi vida.
Manilva, con su paisaje de pequeñas colinas, arroyos y valles, me ofreció un refugio de paz. La Villa Matilde hoy se ha convertido en un espacio cultural destacado, recuperado por el Ayuntamiento, donde se narran los hechos más notables de mi vida. Sus calles blancas y luminosas, bañadas por una luz cristalina, terminan en la icónica iglesia de Santa Ana, rodeada de verdes lomas pobladas de viñedos de moscatel de Alejandría.
Desde Manilva, rodeada por la Sierra Bermeja, se divisa mi pueblo natal y el litoral que se extiende desde Gibraltar hasta la Sierra de Marbella. El Centro de Interpretación Viñas de Manilva (CIVIMA) permite descubrir la historia vitivinícola de esta región, mientras que el núcleo costero de San Luis de Sabinillas mantiene viva la tradición marinera con su gastronomía de mariscos y espetos.
El Castillo de la Duquesa, un fortín de 1767, y el yacimiento arqueológico de la villa romana con su factoría de garum, son testigos del impresionante pasado histórico de esta tierra. Manilva, con sus distintos núcleos urbanos, suma al viñedo y la cultura pesquera, ofreciendo un paisaje y una historia rica que guarda ecos de las primeras décadas del siglo XX.
Manilva, con su mar y su tierra, con sus recuerdos y sus sueños, sigue siendo para mí un lugar de inspiración y de paz.
Oficina de turismo de Manilva
📍C. Mikonos, S/N, 29692 La Duquesa, Málaga
📞 952 897 434
🌐 andalucia.org/es/manilva-servicios-de-informacion
📧 turisduquesa@ayto-manilva.com
La Villa de Manilva se encuentra a sólo catorce kilómetros de Casares, localidad natal de Blas Infante.
Sol, playa, pescado fresco, cerveza fría y una atmósfera de descanso y diversión que nos transporta a los veranos de nuestra infancia. Eso es Manilva: un lugar que captura la esencia de los veranos de antaño.
Historia y cultura

La historia de Manilva se remonta a tiempos prehistóricos, con evidencias de asentamientos desde el Paleolítico. Sin embargo, el momento más significativo llega con el Bronce Final, evidenciado en el asentamiento de Los Castillejos de Alcorrín, que muestra los contactos entre los indígenas y los primeros colonos fenicios.
Durante la época romana, la zona floreció con pequeñas explotaciones agropecuarias y una próspera industria de salazón de pescado, como lo demuestran los restos arqueológicos en el entorno del Castillo de la Duquesa.
Tras la conquista musulmana, el área experimentó un poblamiento rural disperso, con la fortaleza y medina ubicada en la actual Casares como el mayor asentamiento.
Manilva nació oficialmente en 1530 como el «Cortijo de Manilva», dependiente de Casares, y creció gracias al cultivo de caña de azúcar y viñedos. En 1796, Manilva obtuvo el Real Privilegio de Villazgo, segregándose definitivamente de Casares y asignándosele término municipal propio.
Gastronomía y vino

Manilva es también un pueblo pesquero, y su cocina es uno de sus pilares fuertes, especialmente en verano. Los pescados y mariscos frescos, preparados de forma sencilla a la parrilla o siguiendo la tradicional receta malagueña del ‘pescaito frito‘, son una delicia. Los espetos de sardina, elaborados por algunos de los mejores espeteros de España, son un manjar imprescindible.

Manilva es una zona vitivinícola por excelencia, rodeada por viñedos centenarios donde la uva Moscatel de Alejandría es la auténtica reina. Un buen vino de Manilva es el acompañamiento perfecto para cualquier comida, especialmente en verano, cuando los visitantes pueden disfrutar de la amplia oferta gastronómica de la zona.
Naturaleza y ocio

Con más de ocho kilómetros de costa, las playas de Manilva son un paraíso para todos los gustos, desde las más urbanas hasta las más salvajes. Entre ellas, Punta Chullera destaca como una de las últimas playas vírgenes de la Costa del Sol, un santuario natural perfecto para la práctica del buceo y la observación de la vida marina.
El entorno natural de Manilva es simplemente impresionante. La Reserva Ecológica Playas de Manilva ofrece un recorrido paralelo al Mediterráneo, perfecto para disfrutar de la naturaleza.

Después de un buen almuerzo, los visitantes pueden disfrutar de una plácida siesta y luego aprovechar las largas tardes de verano con una salida al paseo marítimo o una visita al Puerto de la Duquesa, un puerto deportivo donde se puede caminar entre elegantes yates y veleros.
Fiestas y tradiciones

Manilva es también un lugar de festividades y tradiciones. Las ferias patronales de Santa Ana el 26 de julio y San Luis el 26 de agosto, la Noche de San Juan el 23 de junio, la Virgen del Carmen el 16 de julio y la popular Fiesta de la Luna Llena son eventos que llenan la localidad de música y alegría. Estas fiestas son una oportunidad única para vivir la esencia mediterránea de Manilva y compartir momentos inolvidables con sus gentes.
A medida que la noche se acerca y las calles se iluminan con la brisa del mar, Manilva ofrece una variada oferta de restauración, desde la cocina tradicional hasta una amplia carta internacional. La noche en Manilva es animada, con numerosos bares y locales nocturnos para disfrutar de un rico helado o un cóctel.
Tras los pasos de Blas Infante
Archidona
En el interior de la provincia de Málaga, estudié Bachillerato, conocí la realidad de los jornaleros andaluces y escuché la música que luego trasladé al himno de nuestra Andalucía. Aquí se forjaron mis ideales.
Cantillana
Aquí viví 13 intensos años, donde me dio tiempo a abrir mi notaría y escribir el himno de Andalucía. En este bello pueblo de Sevilla conocí a buenos amigos que me abrieron los ojos sobre el problema del campo.
Casares
Aquí nací, en Casares, pueblo blanco de entornos agrestes y naturaleza plena de montaña y mar. Todavía me veo como cualquier niño, agarrado de la mano de mi abuelo, paseando por sus calles empinadas.
Castro del Río
Con este pueblo tengo un vínculo ideológico más que físico. Proclamado como la «Capital del sindicalismo cordobés», Castro del Río influyó y afianzó aún más mi compromiso con el problema agrario.
Coria del Río
A orillas del Guadalquivir, en Sevilla, es el último lugar donde habité. Pueblo de gran belleza, Coria del Río ha conservado un rico patrimonio gracias al cuidado y cariño de sus gentes.
Isla Cristina
En los límites de la provincia de Huelva, aquí pasé una estancia llena de vida, sal y luz. Alegre y vital, ciudad atlántica donde encontrar la paz de la naturaleza.
La Puebla del Río
Pueblo vecino y muy cercano a mi propia casa, donde ofrecía ayuda y asesoramiento a los jornaleros de la zona. La puerta de uno de los parajes naturales más importantes del planeta: Doñana.
Peñaflor
La localidad donde conocí el amor y tuvo lugar mi casamiento. Situado entre el Valle del Guadalquivir y Sierra Morena, un lugar ideal para el senderismo.
